Pasillo de hospital en penumbra con un gotero colgado de un soporte en primer plano.

Testigos de Jehová y transfusiones de sangre

En esta página analizamos y explicamos por qué los Testigos de Jehová no aceptan, o no aceptaban, transfusiones de sangre, en qué textos de la Biblia se apoyan y cómo ha cambiado su postura desde los años cuarenta hasta hoy. Durante más de ochenta años rechazaron tanto la sangre completa como sus componentes principales. Desde septiembre de 2026 siguen rechazando la sangre completa, pero recibir glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas es una decisión de conciencia de cada miembro.

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  • Revisado el 8 de octubre de 2026
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¿Qué dicen hoy sobre la sangre?

El 18 de septiembre de 2026, el Cuerpo Gobernante anunció que aceptar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas de la sangre de otra persona es un asunto de conciencia personal. También cada Testigo puede decidir si dona sangre, siempre que esté seguro de que se usará solo para proporcionar componentes o fracciones a otra persona. El mismo comunicado oficial insiste en que la postura sobre la sangre completa no ha cambiado.

Texto original

«La postura mantenida hasta ahora de rechazar las transfusiones de sangre completa por motivos religiosos, una enseñanza fundamental basada en el mandato de abstenerse de sangre, no ha cambiado.»

«Reconocemos que las decisiones médicas relacionadas con los componentes sanguíneos son una cuestión de conciencia entre cada Testigo y su Dios, Jehová.»

Comunicado oficial y declaración de su portavoz internacional, Paul Gillies · jw.org, 18 de septiembre de 2026

Seis meses antes, en marzo de 2026, la organización ya había dejado a cada miembro decidir cómo se usa su propia sangre en un tratamiento médico o quirúrgico, incluso si se extrae, se almacena y se le vuelve a administrar después. Hasta entonces, guardar la propia sangre para transfundirla más tarde estaba excluido.

La explicación publicada por la organización resume así su postura actual: los Testigos no aceptan transfusiones de sangre completa, no donan sangre para ese fin y no comen sangre ni carne sin desangrar. Sobre los componentes, reconoce que la Biblia no habla de ellos y que el Cuerpo Gobernante no está autorizado a ir más allá de lo escrito. Añade que la congregación no debe intervenir en esas decisiones y que ningún Testigo debe juzgar lo que decida otro.

Texto original

«[…] el Cuerpo Gobernante reconoce que, de acuerdo con 1 Corintios 4:6, no está autorizado para ir “más allá de las cosas que están escritas”.»

«Los testigos de Jehová no aceptamos transfusiones de sangre completa, ni donamos sangre para hacer transfusiones de sangre completa a otra persona. Tampoco comemos sangre ni carne sin desangrar.»

«Testigos de Jehová: respetamos la vida», jw.org

El cambio es importante, pero tiene límites. Que algo sea una decisión de conciencia no significa que cada Testigo vaya a aceptarlo: la propia organización prevé que algunos sigan rechazando todos los productos de la sangre. Y la sangre completa sigue fuera de lo que consideran aceptable.

¿En qué textos de la Biblia se basan?

La organización apoya su postura en tres pasajes:

Génesis 9:4

Después del diluvio, Dios permite a Noé comer carne, pero no «con su sangre». Para los Testigos, como toda la humanidad desciende de Noé, el mandato obliga a todas las personas.

Levítico 17:10-14

La Ley dada a Israel prohíbe comer sangre porque «la vida está en la sangre» y reserva su uso al altar, para el perdón de los pecados.

Hechos 15:20, 28 y 29

Los apóstoles piden a los cristianos que no eran judíos que se abstengan «de sangre», junto con lo sacrificado a los ídolos, los animales estrangulados y la inmoralidad sexual.

Estos textos hablan de comer sangre, y los Testigos de Jehová interpretan que introducir sangre en el cuerpo por una vena equivale a alimentarse de ella. En 1944, su revista La Atalaya ya afirmaba que la prohibición incluía tomar sangre «por transfusión o por la boca», según recoge su propia historia oficial.

Texto original

«No sólo como descendiente de Noé, sino ahora también como uno obligado por la ley que Dios dió a Israel […] el extranjero tenía prohibido comer o beber sangre, fuera por transfusión o por la boca.»

The Watchtower, 1 de diciembre de 1944 (La Atalaya, 15 de abril de 1945), citada en el Anuario de 1975

Otras tradiciones leen esos mismos pasajes de otro modo. Para la mayoría de las iglesias cristianas, las normas de Levítico pertenecían a la Ley de Moisés, que no obliga a los cristianos. Y las peticiones de Hechos 15 respondían a la convivencia entre creyentes de origen judío y no judío, en especial en las comidas compartidas. Desde esta lectura, una transfusión no es comer sangre, sino un tratamiento que sirve para conservar la vida.

¿Son la única religión que rechaza la sangre?

No hemos encontrado ninguna otra religión de tamaño comparable que prohíba las transfusiones como norma. El estudio histórico de 2026 sobre las iglesias cristianas y la transfusión señala a los Testigos de Jehová como el caso más destacado de rechazo.

Sí existen grupos religiosos pequeños que rechazan la medicina en general y confían solo en la oración, lo que se conoce como curación por fe. Es un fenómeno distinto. Esos grupos rechazan al médico. Los Testigos de Jehová van al médico, aceptan la mayoría de los tratamientos y rechazan solo la sangre. Esa combinación, aceptar la medicina moderna y prohibir un tratamiento concreto por una interpretación bíblica, es lo que hace su postura prácticamente única.

¿Cómo ha cambiado su postura con los años?

La postura sobre la sangre no ha sido siempre la misma. Estos son los hitos principales, con las fechas que dan las propias publicaciones de la organización y otras fuentes verificables.

Ilustración de una persona ante una puerta que se entreabre, con un hilo verde que vuelve hasta un soporte de gotero vacío al fondo.
  1. 1927-1944

    Transfusiones sí, comer sangre no

    En 1927, su revista principal, que entonces se llamaba The Watch Tower (hoy La Atalaya), ya recordaba que no se debía comer sangre, en referencia al mandato dado a Noé. En esa época, comer alimentos con sangre estaba prohibido, pero recibir una transfusión no.

    Texto original

    «Dios le dijo a Noé que toda criatura viviente sería carne para él; pero que no debería comer la sangre, porque la vida está en la sangre.»

    The Watch Tower, 15 de diciembre de 1927, citada en el Anuario de 1975

    Al principio, de hecho, la organización no se oponía a las transfusiones. Según recogió el diario ABC, su revista Consolation (antecesora de ¡Despertad!) celebró en diciembre de 1940 que una transfusión hubiera ayudado a salvar a una mujer herida en el corazón. La propia organización lo reconoció años después: La Atalaya del 1 de enero de 1973 admitió que, antes de los años cuarenta, los Testigos no habían adoptado esta posición (La Atalaya, 1973).

    Texto original

    «Hoy, la mujer sigue viva y sonríe alegremente al recordar lo que le ocurrió durante los 23 minutos más intensos de su vida.»

    Remate de la noticia de Consolation del 25 de diciembre de 1940, tal como la cita ABC (la revista no está en la biblioteca en línea)

    Texto original

    «[…] desde los años 1940 los testigos de Jehová han rehusado dar o aceptar transfusiones de sangre, mientras que antes de eso no habían adoptado esta posición.»

    La Atalaya, 1 de enero de 1973

  2. 1944-1945

    Se prohíbe la transfusión

    El paso decisivo llegó con The Watchtower del 1 de diciembre de 1944 (en español, La Atalaya del 15 de abril de 1945), que extendió la prohibición a la transfusión. The Watchtower del 1 de julio de 1945 (en español, 15 de noviembre de 1945) desarrolló el argumento: la ley sobre la sangre dada a Noé obliga a toda la humanidad y el único uso de la sangre autorizado por Dios es el sacrificio. Desde entonces, la organización presenta esa fecha como el momento en que su posición quedó «claramente definida» (historia oficial de 1975).

    Texto original

    «[…] el único uso de la sangre que él autorizó para proporcionarle vida a la humanidad fué el uso de ella como propiciación o expiación por el pecado; y viendo que había de hacerse sobre el santo altar de él o en su propiciatorio, y no tomando tal sangre directamente dentro del cuerpo humano; por eso es menester que todo adorador de Jehová que busque la vida eterna en su nuevo mundo de justicia respete la santidad de la sangre […].»

    «La posición cristiana en cuanto a las transfusiones de sangre ahora había quedado claramente definida.»

    The Watchtower, 1 de julio de 1945 (La Atalaya, 15 de noviembre de 1945), resumida en el Anuario de 1975

  3. 1951-1961

    Se prohíbe la propia sangre y llegan las expulsiones

    En 1951, un tribunal de Chicago ordenó transfundir a Cheryl Labrenz, una recién nacida de seis días, a pesar de la oposición de sus padres. Fue uno de los primeros casos judiciales que la organización recuerda en su historia.

    Durante esos primeros años, aceptar sangre se consideraba un error, pero no motivo de expulsión. En la sección «Preguntas de los lectores» de La Atalaya del 1 de octubre de 1958, ante el caso de una testigo que había aceptado una transfusión voluntariamente, la revista respondía así:

    Texto original

    «Nosotros creemos que ella hizo algo incorrecto y contrario a la voluntad de Dios. No obstante, nunca se les ha dado instrucciones a las congregaciones de expulsar a los que aceptan transfusiones de sangre de su propia voluntad o que las aprueban. Dejamos con Jehová, el Juez Supremo, el juicio de los que violan esta ley de Dios respecto a lo sagrado de la sangre.»

    «Lo único que se puede hacer en el caso de personas como ésta es considerarlas como faltas de madurez y por lo tanto no capacitadas para tomar ciertas responsabilidades, y por eso rehusar hacerles ciertas asignaciones de servicio.»

    La Atalaya, 1 de octubre de 1958, «Preguntas de los lectores»

    En 1960, la prohibición se extendió a la propia sangre. La Atalaya del 1 de abril de 1960 explicó que sacar sangre a una persona, almacenarla y volver a ponérsela era una violación de los principios bíblicos. Solo admitía que la sangre volviera al cuerpo de inmediato, sin almacenarse (La Atalaya, 1960).

    Texto original

    «[…] el que se le saque la sangre a una persona, se almacene y después se introduzca en la misma persona sería una violación de los principios bíblicos que gobiernan la manera de tratar con la sangre.»

    «[…] si ocurriese una hemorragia al tiempo de practicarse una operación y por algún medio se pudiera hacer que la sangre regresara inmediatamente al cuerpo, esto sería permisible.»

    La Atalaya, 1 de abril de 1960

    En 1961, La Atalaya del 1 de julio estableció que un miembro bautizado que aceptara voluntariamente una transfusión y no se arrepintiera podía ser expulsado de la congregación (La Atalaya, 1961). Ese mismo año se publicó el folleto La sangre, la medicina y la ley de Dios. La historia oficial de la organización confirma que, desde 1961, se expulsó a quien aceptara transfusiones y no se arrepintiera (libro Proclamadores, 1993). La postura dejaba de ser solo una enseñanza: tenía consecuencias disciplinarias.

    Texto original

    «¿[…] estaría sujeto el recibidor dedicado y bautizado de la transfusión de sangre a ser expulsado de la congregación cristiana? Las Santas Escrituras inspiradas responden sí.»

    «[…] si en el futuro persiste en aceptar transfusiones de sangre o en donar sangre para llevar a cabo esta práctica médica en otros, muestra que realmente no se ha arrepentido, sino que se opone deliberadamente a los requisitos de Dios. Cual opositor rebelde y ejemplo infiel a los otros miembros de la congregación cristiana tiene que ser cortado de ella por medio de ser expulsado.»

    La Atalaya, 1 de julio de 1961, «Preguntas de los lectores»

    Texto original

    «[…] a partir de 1961 se expulsó de las congregaciones de los testigos de Jehová a cualquiera que pasara por alto este requisito divino, aceptara transfusiones de sangre y manifestara una actitud impenitente.»

    Proclamadores del Reino de Dios, 1993

  4. 1967-1980

    Los trasplantes de órganos se prohíben y después se permiten

    La organización llegó a rechazar también los trasplantes de órganos. La Atalaya del 15 de abril de 1968 (edición en español) los describió como una forma de canibalismo: quien recibía el órgano de otra persona estaba viviendo «de la carne de otro humano» (La Atalaya, 1968).

    Texto original

    «Los que se someten a tales operaciones están viviendo así de la carne de otro humano. Eso es caníbal.»

    La Atalaya, 15 de abril de 1968

    Doce años después, La Atalaya del 15 de septiembre de 1980 cambió de criterio: los trasplantes pasaron a ser una decisión personal y la congregación dejó de tomar medidas disciplinarias contra quien aceptara uno (La Atalaya, 1980). Este giro ayuda a entender por qué hoy no tiene sentido decir que los Testigos «no pueden donar órganos».

    Texto original

    «¿Debería tomar acción la congregación si un cristiano bautizado aceptara el trasplante de un órgano humano, como el de una córnea o un riñón? Con relación al trasplante de tejido o hueso humano de una persona a otra, éste es un asunto en el que cada testigo de Jehová debe tomar una decisión de conciencia.»

    La Atalaya, 15 de septiembre de 1980, «Preguntas de los lectores»

  5. 1978-1988

    Se permiten los sueros y nacen los comités hospitalarios

    En los años setenta empezaron las distinciones. The Watchtower del 15 de junio de 1978 dejó a la conciencia de cada uno aceptar sueros obtenidos de la sangre, como los que se usaban contra la difteria, el tétanos o la rabia, o los tratamientos para la hemofilia. El mismo artículo seguía rechazando guardar la propia sangre para transfundirla después, pero permitía, según la conciencia de cada uno, máquinas como las de diálisis o de circulación extracorpórea si la sangre no salía de un circuito continuo (The Watchtower, 1978).

    Texto original

    «Algunos cristianos creen que aceptar una pequeña cantidad de un derivado de la sangre con ese fin no sería una muestra de falta de respeto a la ley de Dios; su conciencia lo permitiría. […] Por ello, hemos adoptado la posición de que esta cuestión debe ser resuelta por cada individuo a título personal.»

    The Watchtower, 15 de junio de 1978, sobre sueros contra la difteria, el tétanos, la rabia o la hemofilia (traducción de la AEVTJ)

    En 1988, la organización anunció en Estados Unidos un departamento de Servicios de Información sobre Hospitales y 96 comités para ayudar a sus miembros a encontrar médicos dispuestos a tratarlos sin transfusión (anuncio de 1988). Hoy existen en muchos países con el nombre de Comités de Enlace con los Hospitales.

    Texto original

    «[…] un nuevo departamento, Servicios de Información sobre Hospitales, funciona ya en Brooklyn. […] El nuevo departamento supervisa además el trabajo de 96 comités de hospitales en todo el país.»

    Anuncio de 1988 (traducción de la AEVTJ)

  6. 2000

    Se permiten las fracciones y la expulsión pasa a llamarse desasociación

    The Watchtower del 15 de junio de 2000 fijó la clasificación que estuvo vigente hasta 2026: la sangre completa y sus cuatro componentes principales (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma) seguían prohibidos, pero las fracciones que se obtienen de ellos, como la albúmina, las inmunoglobulinas o los factores de coagulación, quedaban a decisión de cada uno (The Watchtower, 2000).

    Texto original

    «La respuesta fundamental es que los testigos de Jehová no aceptan sangre. Creemos firmemente que la ley de Dios sobre la sangre no está abierta a reformas para adaptarse a opiniones cambiantes.»

    «¿Deben los cristianos aceptar estas fracciones en un tratamiento médico? No podemos decirlo. La Biblia no da detalles, de modo que el cristiano debe tomar su propia decisión conscientemente ante Dios.»

    The Watchtower, 15 de junio de 2000, «Questions From Readers» (traducción de la AEVTJ)

    Ese mismo año cambió la forma de tratar a quien aceptara una transfusión. Según una declaración de la organización a la prensa recogida por The Guardian, ya no se le expulsaría: se consideraría que se había desasociado por su propia decisión. La organización reconocía que el resultado era el mismo.

    Texto original

    «Si un miembro bautizado de la fe acepta transfusiones de sangre voluntariamente y sin arrepentimiento, indica con sus propios actos que ya no desea ser uno de los testigos de Jehová. […] Sin embargo, el resultado final es el mismo; la persona ya no es considerada uno de los testigos de Jehová porque ya no acepta ni sigue una creencia central de la fe.»

    Declaración oficial a los medios, 15 de junio de 2000 (traducción de la AEVTJ)

  7. 2002-2026

    La justicia y los gobiernos examinan a la organización

    Mientras la norma cambiaba, tribunales y gobiernos de varios países empezaron a examinar a la organización. No consta que la organización los señale como causa de sus cambios sobre la sangre; los recogemos como contexto y los desarrollamos en «¿Qué está pasando en otros países?».

    • España (2002 y 2024). El Tribunal Constitucional anula la condena penal a los padres de Marcos, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena a España por transfundir a una adulta que había rechazado la sangre.
    • Australia (2016). La Comisión Real concluye que los niños no estaban adecuadamente protegidos del abuso sexual dentro de la organización.
    • Japón (2022-2026). El Gobierno señala como posible negligencia médica impedir por motivos religiosos que un menor reciba una transfusión necesaria, y la organización y varios pacientes llegan a los tribunales.
    • Noruega (2021-2026). El Estado le retira la subvención y el registro; el Tribunal Supremo concluye en abril de 2026 que esas decisiones eran inválidas.
  8. 2026

    Se permiten la propia sangre y los componentes

    Marzo

    El Informe 2 del Cuerpo Gobernante dejó a cada miembro decidir el uso de su propia sangre en cualquier tratamiento médico o quirúrgico, lo que levantaba la prohibición de 1960 (anuncio de marzo).

    Texto original

    «En este informe, veremos un cambio en nuestra postura sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica.»

    Informe 2 del Cuerpo Gobernante, 20 de marzo de 2026, jw.org

    Septiembre

    Seis meses después, el Informe 6 extendió ese criterio a los cuatro componentes principales y a la donación para obtener componentes o fracciones. Es el segundo cambio de postura sobre la sangre en un mismo año.

    Texto original

    «El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová anunció el viernes que la decisión de aceptar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas de la sangre de otra persona es un asunto de conciencia personal.»

    Comunicado oficial, 18 de septiembre de 2026, jw.org

Antes y después de 2026
AsuntoHasta 2026Desde 2026
Sangre completa de otra personaRechazadaSigue rechazada
Glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetasProhibidos desde 1945Decisión de conciencia (septiembre)
Fracciones de la sangreDecisión de conciencia (desde 2000; algunas desde 1978)Siguen siendo decisión de conciencia
Sangre propia almacenadaRechazada desde 1960Decisión de conciencia (marzo)
Donar sangreRechazadoDecisión de conciencia si se usa solo para componentes o fracciones (septiembre)
Trasplante de órganosDecisión personal desde 1980Sin cambios

¿En qué se diferencia de otras religiones?

Los Testigos de Jehová son el grupo religioso más conocido que rechaza las transfusiones, pero su postura es una excepción. Un estudio histórico publicado en 2026 muestra que las iglesias católica, ortodoxa, anglicana, luterana, reformada y metodista acabaron aceptando la transfusión como un acto legítimo de cuidado de la vida, en línea con la caridad cristiana. La Iglesia católica, en concreto, no pone objeciones a recibir sangre y ha animado a donarla.

Ilustración de una sala de espera con varias personas juntas y una sentada aparte, sujeta por un hilo verde tenso.
Texto original

«Mientras que las comunidades católica, ortodoxa, anglicana, luterana, reformada y metodista acabaron aceptando la transfusión como un acto terapéutico legítimo, en consonancia con los principios de la caridad y la preservación de la vida, otros grupos, en especial los Testigos de Jehová, adoptaron una interpretación restrictiva de los textos bíblicos que condujo al rechazo de la transfusión.»

Resumen del estudio histórico de 2026, Journal of Religion and Health (traducción de la AEVTJ)

En el judaísmo, la Torá prohíbe comer sangre, pero la tradición antepone salvar una vida a casi cualquier otro precepto. Este principio se conoce como pikuaj néfesh (explicación del principio).

Texto original

«Uno de los principios más básicos de la ley judía es que la vida humana es lo primero. Casi cualquier mandamiento religioso puede quebrantarse para salvar la vida de un ser humano.»

My Jewish Learning (traducción de la AEVTJ)

En el islam, un análisis de 70 dictámenes religiosos suníes publicado en 2011 encontró que todos permitían la transfusión de sangre, aunque algunos la condicionaban a la necesidad médica. Varios la presentaban incluso como una forma de caridad.

Texto original

«Los 70 dictámenes permiten la donación de órganos y la transfusión de sangre. […] Casi la mitad de los dictámenes que permiten la transfusión lo hacen sin mencionar ninguna restricción ni problema.»

Resumen del análisis de 70 dictámenes suníes, Bioethics, 2011 (traducción de la AEVTJ)

La diferencia no está en considerar la sangre algo valioso, idea que comparten muchas religiones, sino en lo que se deduce de ello. La mayoría entiende que proteger la vida justifica recibir sangre. Los Testigos de Jehová han sostenido durante décadas que respetar la sangre exigía rechazarla, incluso cuando la vida estaba en peligro.

Niños y jóvenes presentados como ejemplo de fe

Las publicaciones de los Testigos no solo explicaron su postura. También contaron historias de miembros que murieron tras rechazar sangre y las presentaron como ejemplos de lealtad a Dios.

Ilustración de una habitación juvenil vacía, con la cama hecha, una mochila y una revista abierta sobre el escritorio, y un hilo verde cortado en el suelo.

«Jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar»

La revista ¡Despertad! del 22 de mayo de 1994 dedicó su tema principal a menores que habían rechazado transfusiones. El sumario del número lo presentaba así: en el pasado, miles de jóvenes murieron por poner a Dios en primer lugar, y en nuestros días «la historia se repite» en hospitales y tribunales, con las transfusiones como motivo (sumario del número).

Portada de ¡Despertad! del 22 de mayo de 1994, «Jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar». Rostros difuminados por la AEVTJ.
Texto original

«En el pasado, miles de jóvenes murieron por poner a Dios en primer lugar. En nuestros días la historia se repite, solo que ahora tiene como escenarios los hospitales y los tribunales, y como desencadenante, la cuestión de las transfusiones de sangre.»

¡Despertad!, 22 de mayo de 1994, sumario

El número contaba, entre otras, estas historias:

  • Adrian Yeatts, 15 años (Canadá). Tenía linfoma y leucemia. Su médico explicó que solo podría mantenerlo con vida mediante quimioterapia acompañada de transfusiones. Un juez lo declaró menor maduro y respetó su negativa. Se bautizó el 12 de septiembre de 1993 y murió al día siguiente. El artículo terminaba diciendo que, al rechazar transfusiones «que quizás hubieran prolongado su vida», había demostrado ser uno de los muchos jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar (artículo sobre Adrian).
  • Lenae Martínez, 12 años (Estados Unidos). Tenía leucemia. Los médicos le prescribieron plaquetas y concentrado de glóbulos rojos. Según la revista, le explicaron que con transfusiones viviría entre tres y seis meses más y que, sin ellas, moriría en pocos días. Rechazó el tratamiento y murió el 22 de septiembre de 1993.
  • Lisa Kosack, 12 años (Canadá). Tenía leucemia mieloide aguda. Los médicos dijeron al tribunal que el tratamiento con transfusiones tenía un índice de curación del 30 %. El juez devolvió su custodia a los padres y Lisa murió en su casa. La revista afirmaba que con su muerte se había unido a «otros muchos testigos de Jehová jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar».
  • Crystal Moore, 17 años, y Ernestine Gregory, 17 años (Estados Unidos). Sobrevivieron. La revista usaba sus casos para criticar a los médicos y tribunales que ordenaron o pidieron transfusiones.

Los tres relatos sobre Lenae, Lisa, Crystal y Ernestine aparecen en el mismo número (artículo sobre los cuatro casos). El número incluía además un recuadro con citas sobre los peligros de las transfusiones, centradas en el riesgo de contagio de sida en los años ochenta.

Texto original

«—Si me ponen sangre, ¿cuánto se prolongará mi vida? —preguntó Lenae. —De tres a seis meses aproximadamente —respondieron.»

«Al rechazar las transfusiones de sangre, que quizás hubieran prolongado su vida actual, Adrian Yeatts demostró ser uno de los muchos jóvenes que han puesto a Dios en primer lugar.»

«Murió tranquilamente en su casa al lado de sus cariñosos padres. Con su muerte se unió a otros muchos testigos de Jehová jóvenes que pusieron a Dios en primer lugar.»

¡Despertad!, 22 de mayo de 1994: artículo sobre Lenae, Lisa y otros casos y artículo sobre Adrian

Lo que estos relatos no dicen

Los artículos están escritos con cariño hacia los menores y sus familias. Pero merecen una lectura crítica por varias razones:

  • Presentan la muerte como un acto de fidelidad. El mensaje para los lectores jóvenes era claro: rechazar sangre aunque cueste la vida es lo que hace un buen Testigo.
  • Hablan de decisiones propias de menores que crecieron dentro de esa enseñanza. La revista insiste en que los niños decidieron por sí mismos. Pero su convicción se había formado en una organización que consideraba la transfusión un pecado grave y en la que aceptarla podía llevar a la expulsión.
  • Lo que en 1993 era fidelidad a Dios hoy es decisión de conciencia. En 1993, rechazar plaquetas y glóbulos rojos se presentaba como una prueba de lealtad: Lenae rechazó ambos, y la revista la incluía entre los jóvenes que «pusieron a Dios en primer lugar». Desde septiembre de 2026, el Cuerpo Gobernante deja precisamente esos componentes a la conciencia de cada miembro. Lo que entonces se exigía como fidelidad ha dejado de serlo, y no por un cambio en la medicina, sino por una decisión de la organización.

No es posible saber cómo habría evolucionado cada enfermedad con transfusiones. Las propias revistas reconocen, sin embargo, que los médicos esperaban prolongar o salvar varias de esas vidas con el tratamiento rechazado.

Otros relatos en sus publicaciones

No fue un caso aislado. El Anuario de los testigos de Jehová de 1975, al repasar su historia en Estados Unidos, relató la muerte de Samuel Muscariello, que rechazó en 1947 una operación con transfusiones y murió dos años después. Su familia, según el texto, se sintió fortalecida por su «integridad a Jehová hasta la muerte». El mismo relato recordaba a Dan Morgan, enfermo de cáncer, que murió en 1951 tras negarse a recibir sangre (historia oficial de 1975).

Texto original

«[…] nuestra familia, aunque entristecida [por su muerte], fue fortalecida por el pensamiento claro de Sam y su integridad a Jehová hasta la muerte.»

«Dan murió en octubre de 1951 a la edad de cincuenta y cuatro años. Dan se encontraba muy tranquilo y feliz.»

Relatos de Blosco Muscariello y Marie M. Greetham en el Anuario de 1975

Estas historias se contaban junto a otras de miembros que sobrevivieron sin sangre, como la de una mujer operada en 1959 que perdió más del 70 % de su sangre. La combinación transmitía una idea: obedecer podía costar la vida, pero también podía salvarla, y en ambos casos era lo correcto.

Muertes y riesgos documentados

No existe una cifra mundial fiable de personas que hayan muerto tras rechazar sangre por su religión, y desconfiamos de quien la ofrezca sin datos. Lo que sí hay son casos concretos, resoluciones judiciales y estudios médicos que muestran que el riesgo es real.

Hay, eso sí, una estimación muy difundida. El periodista Luis Santamaría del Río la recoge en Portaluz el 25 de septiembre de 2026, una semana después del anuncio de la organización:

Texto original

«La Alianza para la Investigación y la Bioética sobre los Testigos de Jehová (AJWRB, por sus siglas en inglés) calcula, a partir de fuentes independientes, que en estos 65 años habrían muerto más de 30.000 adeptos de la secta por negarse a aceptar una transfusión.»

Luis Santamaría del Río, «Ex miembros de la secta Testigos de Jehová piden justicia para miles que murieron por no recibir transfusión de sangre», Portaluz

Los 65 años se cuentan desde 1961, cuando empezaron las expulsiones. Es una estimación de una organización de parte, recogida por un medio que habla de «secta». No hemos podido revisar su método, así que la citamos como orden de magnitud y no como dato comprobado.

El caso de Marcos, en España

En septiembre de 1994, Marcos Alegre, un niño de 13 años de Ballobar (Huesca), empezó a sangrar por la nariz tras una caída en bicicleta. En un hospital de Lleida, los médicos detectaron un alto riesgo de hemorragia y le prescribieron una transfusión de plaquetas. Sus padres, Testigos de Jehová, se opusieron y pidieron un tratamiento alternativo; los médicos respondieron que no lo conocían.

Un juzgado autorizó la transfusión, pero el niño la rechazó con gran angustia y los médicos desistieron por miedo a provocarle una hemorragia cerebral. La familia acudió después a otros dos hospitales de Cataluña, donde volvieron a indicar la transfusión y volvieron a rechazarla. Cuando un nuevo juzgado ordenó que se le atendiera, Marcos llegó al hospital en coma profundo. Murió el 15 de septiembre de 1994.

Los hechos probados por la Audiencia Provincial de Huesca recogen que, si hubiera recibido a tiempo las transfusiones, el niño habría tenido una alta posibilidad de sobrevivir a corto y medio plazo. El Tribunal Supremo condenó a los padres por homicidio, pero en 2002 el Tribunal Constitucional anuló esa condena al considerar que se había vulnerado su libertad religiosa (STC 154/2002). La sentencia no cuestiona que la transfusión fuera necesaria: decide sobre la responsabilidad penal de los padres. La prensa recogió el fallo en su momento: El País, 20 de julio de 2002 (copia del artículo reproducida en un blog).

El tratamiento que Marcos necesitaba eran plaquetas, uno de los componentes que la organización deja hoy a la conciencia de cada Testigo.

Texto original

«Si el menor hubiera recibido a tiempo las transfusiones que precisaba habría tenido a corto y a medio plazo una alta posibilidad de supervivencia […].»

Hechos probados recogidos en la STC 154/2002

Un caso reciente: Australia

En 2025, un tribunal forense de Nueva Gales del Sur publicó sus conclusiones sobre la muerte de Heather Winchester, una mujer de 75 años que murió en 2019 por una anemia grave tras perder sangre en una operación. Había rechazado transfusiones de forma reiterada y con plena lucidez. El tribunal consideró que la transfusión era necesaria para salvarle la vida, pero también señaló fallos del hospital y documentos médicos de la organización que podían inducir a error. Recomendó dejar de usar esos formularios en ese estado australiano (conclusiones del tribunal).

Texto original

«La entrega de información médica por parte de la iglesia en las hojas de trabajo abrió la posibilidad de interpretaciones y enfoques diversos.»

Conclusiones del tribunal forense de Nueva Gales del Sur, 2025, apartado 158 (traducción de la AEVTJ)

Lo que dicen los estudios médicos

×44

veces más riesgo de morir en el parto

Partos

Un estudio de 2001 analizó 391 partos de mujeres Testigos en un hospital de Estados Unidos. Hubo dos muertes maternas: 512 por cada 100.000 partos, frente a 12 por cada 100.000 en el resto de las pacientes del hospital. Es un riesgo 44 veces mayor, aunque con mucha incertidumbre por el número pequeño de casos.

34,4 %

murió con la hemoglobina más baja

Cirugía

Un estudio de 2002 siguió a pacientes que rechazaron transfusiones de glóbulos rojos tras una operación. La hemoglobina, que en un adulto suele rondar los 12-16 g/dL, bajó en todos de 8 g/dL. Entre quienes la tenían entre 7,1 y 8 g/dL no murió ninguno; entre quienes la tenían entre 4,1 y 5 g/dL, murió el 34,4 %, más de uno de cada tres.

15

muertes por hemorragia en 52 años

Mortalidad materna en el Reino Unido

Una revisión publicada en 2022 identificó 15 muertes por hemorragia en 52 años (1967-2019) en mujeres que rechazaron productos sanguíneos por motivos religiosos. Es un recuento de casos, no una tasa. Los autores señalan también retrasos en avisar al especialista y reticencia a practicar una histerectomía a tiempo.

Texto original

«Las mujeres Testigos de Jehová tienen un riesgo 44 veces mayor de muerte materna, debido a la hemorragia obstétrica.»

Conclusión del estudio de 2001, American Journal of Obstetrics and Gynecology (traducción de la AEVTJ)

Texto original

«A medida que bajan los valores de hemoglobina tras la operación, el riesgo de mortalidad o morbilidad aumenta y se vuelve extremadamente alto por debajo de 5-6 g/dL.»

Conclusión del estudio de 2002, Transfusion (traducción de la AEVTJ)

Texto original

«Se notificaron quince muertes maternas por hemorragia en pacientes que rechazaron productos sanguíneos por sus creencias religiosas en los 52 años revisados. Entre los temas comunes figuraban el retraso en avisar a un especialista sénior, la reticencia a practicar una histerectomía que salvara la vida y la pérdida de conciencia de la situación.»

Resumen de la revisión de 2022, European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology (traducción de la AEVTJ)

Estos estudios no permiten calcular cuántas muertes se habrían evitado ni extrapolar sus cifras a todo el mundo. Sí muestran que, cuando se pierde mucha sangre, rechazarla aumenta el riesgo de morir.

También es cierto que la cirugía sin sangre ha avanzado mucho y que hoy muchas operaciones se hacen sin transfusiones. Que existan alternativas en algunos casos no significa que sirvan en todos ni que estén disponibles en cualquier hospital.

Autonomía del paciente: el otro lado del debate

Un adulto capaz tiene derecho a rechazar un tratamiento, también por motivos religiosos. En 2024, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España en el caso Pindo Mulla: una mujer Testigo, adulta y consciente, había dejado por escrito su rechazo a la sangre y recibió transfusiones durante una urgencia tras una autorización judicial basada en información incompleta. El tribunal consideró vulnerado su derecho a decidir sobre su propio cuerpo (sentencia del TEDH).

Texto original

«El Tribunal declara, por unanimidad, que ha habido una violación del artículo 8 del Convenio, leído a la luz del artículo 9.»

Fallo de la sentencia del TEDH, Pindo Mulla c. España, 2024 (traducción de la AEVTJ)

Para la AEVTJ, respetar la decisión de un adulto y cuestionar la presión de una organización no son ideas contradictorias.

La pregunta de fondo es hasta qué punto una decisión es libre cuando aceptar un tratamiento puede suponer perder a la familia, los amigos y la comunidad.

Con los menores, el debate es distinto. En España, cuando un menor está en peligro grave y sus padres rechazan la transfusión, los médicos pueden pedir autorización al juzgado de guardia, como ocurrió en el caso de Marcos. En Japón, el Gobierno publicó en 2022 unas pautas que consideran posible negligencia impedir por motivos religiosos que un menor reciba una transfusión que el médico considera necesaria. La rama japonesa de los Testigos y varias familias han recurrido esas pautas ante los tribunales. Lo contamos en «¿Qué está pasando en otros países?».

¿Qué significa el cambio en España?

En la práctica médica actual, la sangre completa se usa muy poco: lo habitual es transfundir componentes. Según el informe de 2025 del Sistema Nacional para la Seguridad Transfusional, ese año recibieron una transfusión 470.784 personas en España y solo 16 figuran como receptoras de sangre completa. Se transfundieron 1.785.184 componentes sanguíneos.

Ilustración de una persona en una cama de hospital que da la mano a un familiar, unidos por un hilo verde, junto a un gotero con tres bolsas y un gancho vacío.
Texto original

«En el año 2025, se transfundieron 1.785.184 componentes sanguíneos y 470.784 pacientes recibieron una transfusión.»

Informe nacional de actividad de los centros y servicios de transfusión, 2025, Ministerio de Sanidad

Por eso, el cambio de septiembre de 2026 afecta a los tratamientos que se usan casi siempre. La excepción que mantiene la organización, la sangre completa, es muy poco frecuente en los hospitales españoles. Estas cifras describen los registros de un año en España y no indican qué recibió cada paciente en concreto.

Sangre completa: 1 de cada 29.424 pacientes

Pacientes transfundidos en España en 2025, según el tipo de transfusión.

Pacientes transfundidos470.784
  • 389.406 glóbulos rojos
  • 56.164 plaquetas
  • 25.151 plasma
De ellos, con sangre completa16

La barra roja mide el 0,003 % de la de arriba. Es la parte que la organización sigue rechazando.

¿Qué está pasando en otros países?

La postura sobre la sangre no se discute solo dentro de las congregaciones. En los últimos años, tribunales y gobiernos de varios países han examinado a la organización, a veces dándole la razón y a veces no. El único que trata de la sangre es Japón; del resto dejamos solo una línea.

Japón

Es el caso más directamente ligado a la sangre. En diciembre de 2022, el Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar publicó un documento de preguntas y respuestas en el que considera posible negligencia médica impedir, por motivos religiosos, que un menor reciba un tratamiento que el médico estima necesario, incluida la transfusión, y obligarle a llevar una tarjeta de rechazo. En abril de 2023, la Agencia de Niños y Familias pidió a los servicios de protección infantil que, ante una urgencia con riesgo grave, prioricen la seguridad del menor y coordinen con los hospitales.

La rama japonesa de la organización y unas veinte personas han demandado al Estado para que se anulen esas directrices, según The Japan Times. En 2026 también hay pacientes adultos que han demandado a hospitales públicos que, según ellos, les negaron atención al no aceptar una política de transfusión de rescate. Son alegaciones civiles, sin sentencia.

El 25 de septiembre de 2026, una semana después del anuncio de la organización, un periodista preguntó al ministro de Sanidad, Ueno, si el Gobierno tomaría alguna medida. En su pregunta daba por previsible que el anuncio reduzca los rechazos de transfusión en la práctica clínica. El ministro respondió:

Texto original

«Conocemos el anuncio de la organización religiosa por la prensa. Sin embargo, por ahora no está previsto remitir comunicaciones administrativas a los municipios ni a los centros médicos, aunque queremos seguir de cerca el efecto de este anuncio.»

Ministro Ueno, rueda de prensa del 25 de septiembre de 2026, Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar de Japón (traducción de la AEVTJ)

Es decir, por ahora el ministerio no cambia sus instrucciones por el anuncio, pero lo vigila. Para los menores, el marco de protección japonés no depende de lo que decida la organización.

En otros países, sin relación con la sangre

  • Noruega. El Supremo anuló en 2026 la retirada de subvención y registro a la organización por el trato a los exmiembros (sentencia).
  • España. Un juzgado de Torrejón de Ardoz desestimó en 2023 la demanda de la organización contra la AEVTJ (Poder Judicial). La AEVTJ es parte en ese proceso.
  • Australia. La Comisión Real concluyó en 2016 que los niños no estaban adecuadamente protegidos del abuso sexual en la organización (comunicado).

Dudas habituales

Preguntas frecuentes

¿Pueden los Testigos de Jehová donar sangre?

Desde septiembre de 2026, sí, si cada uno lo decide y está seguro de que su sangre se usará solo para obtener componentes o fracciones para otra persona. Siguen sin donarla para que se transfunda completa. Antes de 2026, la organización rechazaba donar sangre.

¿Aceptan el plasma?

Desde septiembre de 2026, recibir plasma de otra persona es una decisión de conciencia de cada Testigo. Hasta entonces, el plasma era uno de los cuatro componentes prohibidos. Algunas fracciones obtenidas del plasma, como la albúmina o las inmunoglobulinas, ya eran decisión personal desde antes.

¿Pueden donar o recibir órganos?

Sí. Desde 1980, recibir un trasplante de órganos es una decisión personal para los Testigos de Jehová. Entre 1967 y 1980, la organización consideró los trasplantes una forma de canibalismo. La idea de que hoy tienen prohibido donar órganos no se corresponde con lo que publica la organización.

¿Qué ocurre si un Testigo acepta una transfusión de sangre completa?

Las publicaciones de 2026 no explican qué consecuencias tiene. Desde 2000, quien aceptaba una transfusión prohibida y no se arrepentía era considerado alguien que se había desasociado, con el mismo efecto que una expulsión. La AEVTJ teme que aceptar sangre completa siga suponiendo una falta grave con consecuencias sociales para quien lo haga.

¿Rechazan la medicina?

No. Los Testigos de Jehová acuden al médico y aceptan la mayoría de los tratamientos. La organización afirma que no practica la curación por fe y que sus miembros buscan la mejor atención médica que respete sus creencias.

Nuestra perspectiva

La mirada de la AEVTJ

Valoramos que la organización deje en manos de cada persona decisiones que afectan directamente a su salud y a su vida. Pero el cambio llega tarde y es incompleto. Durante décadas, sus normas llevaron a rechazar tratamientos que hoy considera aceptables, y hubo personas, también niños, que murieron o sufrieron daños graves por obedecerlas.

Por eso, como explicamos en nuestro comunicado del 18 de septiembre de 2026, pedimos a la organización una disculpa pública a esas personas y a sus familias, y garantías de que nadie será presionado ni aislado por sus decisiones médicas. Defendemos que cada paciente pueda elegir cualquier tratamiento, incluida la sangre completa, sin miedo a perder a los suyos.

Si este tema te afecta, en nuestra guía de derechos sanitarios explicamos cómo dejar constancia de tu voluntad. También puedes contactar con la asociación de forma confidencial o consultar los recursos de ayuda. Ante una decisión médica concreta, habla siempre con tu equipo sanitario.

Sigue leyendo

Revisado el 8 de octubre de 2026. Las publicaciones de la organización citadas describen su postura en cada fecha; los estudios y sentencias se citan con su ámbito y sus límites. Esta página no sustituye el consejo médico ni jurídico. Los enlaces externos se abren en una pestaña nueva.